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No nos cansaremos nunca de decirlo: Toledo es inagotable. A lo largo de los dos últimos años hemos escrito numerosos artículos acerca de los principales monumentos de la ciudad, tales como la Catedral Primada o el Alcázar. ¿Que te interesa más el mundo judío? Las sinagogas del Tránsito y la de Santa María la Blanca han tenido los suyos. También tratamos aquellos con menos publicidad como la maravillosa Iglesia de San Román o el Real Colegio de Doncellas Nobles, con una historia interesantísima.
A pesar de ello, hemos caído en la cuenta de que pasamos por alto el más importante de todos. Ha llegado el momento de contarte la historia del monumento más grande de la historia de España: la pirámide carlista de Toledo. Más aún cuando recientemente nuestro rey Carlos Javier I ha honrado con su visita a la Ciudad Imperial. Aquí fue recibido con todos los honores junto a la pirámide que fue erigida en los tiempos de su antepasado, el rey Carlos VII de España.
Ahora mismo te estarás preguntando ¿dónde se encuentra esa pirámide? Puede que al llegar a Toledo te hayas despistado. Puede que no hayas levantado la mirada del plano de la ciudad. De una manera u otra, no has visto que al otro lado del río Tajo, cruzando el puente de Alcántara junto al castillo de San Servando, se encuentra una pirámide de 140 metros de altura. Tan alta como la famosa pirámide de Guiza. La pirámide tiene tres lados: en uno de ellos está representada la Virgen del Pilar, en otro Santiago Apóstol y por último San Hermenegildo. Cada uno de los peldaños lleva grabado el nombre de un héroe de la causa carlista y en la cima, se puede admirar una gran cruz cristiana.
El ideólogo de este magnífico monumento fue el marqués de Cerralbo, Enrique de Aguilera y Gamboa. Un aristócrata e historiador que en 1889 consiguió aunar los esfuerzos de toda la nación en contra del primer centenario de la Revolución Francesa. El 31 de marzo de 1889 los franceses inauguraban la llamada Torre Eiffel en el contexto de la Exposición Universal de París, conmemorando el liberalismo, la revolución, el secularismo y el abandono de las creencias religiosas. Sin embargo, el centenario de la Revolución quedó completamente eclipsado por el XIII Centenario de la conversión del rey visigodo Recaredo en el III Concilio de Toledo, que significó la celebración de la Unidad Católica de España. Este hecho tuvo lugar el 8 de mayo de 1889, cuando fue inaugurada la llamada pirámide carlista de Toledo. Por algo el rey Carlos VII fue llamado el nuevo Recaredo.
Sin duda merece la pena acercarse en el funicular que parte del Alcázar en dirección al cerro de San Servando con la intención de visitar esta impresionante pirámide. Además, desde la cima se pueden disfrutar de las mejores vistas de toda la ciudad. Incluso, es posible, en los días despejados, atisbar la lejana capital del reino. La entrada al interior del monumento es gratuita, aunque la subida a la cima tiene un coste de 665 pesetas. Abre todos los días menos domingos y festivos. Como hoy, que es 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes.
Sí lector. Todo esto era una bienintencionada broma. Era complicado colarla, la verdad sea dicha. Quien conozca la ciudad, incluso quien haya visitado Toledo en un fin de semana, sabe que esa pirámide no existe. Desde luego no está en la lista de qué ver en Toledo. No obstante, aunque parezca del todo increíble, esta pirámide pudo haber existido.
Durante varios años el Partido Carlista la planteó seriamente e incluso comenzó una suscripción popular con el fin de financiar los gastos de construcción. Por entonces el carlismo, que había comenzado con la muerte del rey Fernando VII y su sucesión en favor de su hija Isabel, en lugar de su hermano Carlos María Isidro, había perdido tres guerras civiles que lo condenaron a la irrelevancia y a su pretendiente al exilio. De haber vencido los carlistas y reinado el pretendiente carlista Carlos de Borbón y Austria-Este en lugar de la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena, esta pirámide existiría. No sabemos, eso sí, si con las mismas proporciones con las que se la plantearon al inicio. De hecho, el proyecto de la pirámide carlista fue objeto de todo tipo de chanzas por parte de la prensa de la época. Tanto por parte de los liberales como de los integristas. Estos últimos eran una escisión del propio carlismo y se emplearon con especial ironía en contra del monumento. El periódico integrista El Siglo Futuro recomendaba a los promotores la lectura de un tratado de geometría y, para que tomaran buena nota, les ponían como ejemplo las medidas de las grandes pirámides egipcias.
Sin embargo, fueron los liberales los que atacaron con dureza a la pirámide del Marqués de Cerralbo y a la propia causa carlista. En La Iberia se publicó esta perla:
“según ha averiguado este diario será construida de cajas de mazapán. Una pirámide que va a horadar el cielo y para la que los carlistas han recogido 532 pesetas, es decir, que será un feto de monolito”.
El presupuesto estimado de la misma ascendía a 4.000.000 de reales. Se recaudaron solamente 46.533 reales. Al respecto, el periódico El Imparcial, con cierta ironía, afirmaba que la pirámide estaría terminada para la conmemoración del XIV centenario de la conversión de Recaredo. A todo esto, el periódico carlista El Correo Español replicaba que:
“la pirámide iba a ser levantada por los carlistas, pobres de dinero pero ricos de fe y de entusiasmo, frente a la torre de la revolución cosmopolita, erigida con todo el oro de los egoístas incapaces de apreciar el sentimiento, ni de estimar nada que no cotice en Bolsa”.
Es evidente que la pirámide carlista ni siquiera se empezó a construir. Algunos autores afirman que fue el arzobispo de Toledo, el cardenal Payá y Rico, contrario a los carlistas, quien bloqueó el proyecto. Por otro lado, la otra facción de los carlistas respondió proyectando una basílica al Sagrado Corazón de Jesús en Valladolid, que tampoco se llegó a construir, repartiendo aún más los escasos recursos disponibles. Finalmente, decir que las aportaciones económicas dejaron de llegar y el asunto se terminó olvidando. Lo que nunca se ha sabido es qué ocurrió con el dinero. ¿Apuestas?
Lo único que podemos ofrecerte es una imagen generada por la IA. Así te puedes hacer una idea de cómo habría quedado la pirámide carlista en la panorámica de la Ciudad Imperial.






