
8 leyendas de Toledo que tienes que conocer
8 de agosto de 2024La Iglesia del Salvador, un verdadero rompecabezas
Hace algún tiempo, en Toledo a pie nos propusimos dedicar un artículo a cada uno de los siete monumentos que forman parte de la pulsera turística. Hoy, finalmente, culminamos este proyecto abordando el más complejo de todos.
La iglesia del Salvador es uno de los edificios más difíciles de interpretar en Toledo debido a las múltiples fases constructivas superpuestas y a la reutilización de diversos materiales en su estructura. Todo ello le otorga una imagen singular en comparación con la mayoría de las iglesias toledanas. Así, el principal interés de la iglesia del Salvador radica en su valor arqueológico, funcionando como un pequeño museo de piezas romanas y visigodas que fueron reutilizadas bajo un contexto islámico. No obstante, en términos artísticos, es una de las iglesias menos destacadas de la ciudad. Este hecho, sumado a que estuvo cerrada hasta hace relativamente poco, la convierte en un lugar aún desconocido para muchos toledanos.
Si nuestra opinión no les parece lo suficientemente acreditada, citaremos a un tal Gustavo Adolfo Bécquer, que en su Historia de los templos de España, escribía: "Pertenece a la arquitectura grecorromana y consta de tres naves pequeñas. Ni estas ni la capilla mayor ofrecen particularidad alguna notable, pues sus proporciones son raquíticas y su ornamentación pobre y escasa". Sabía de lo que hablaba ya que estuvo viviendo en nuestra ciudad como bien te contamos en este tour nocturno por Toledo.
Bécquer, a su vez, había leído a Sixto Ramón Parro, que en su obra monumental Toledo en la mano afirma: "habiendo sido quemado en un incendio el año de 1822 se le reparó pobremente, constando de tres naves modernas y pequeñas que no ofrecen cosa notable".
Por último mencionar a Rodrigo Amador de los Ríos, autor de otra obra monumental como es Toledo pintoresca, en la que no encuentra motivo para describir esta iglesia. Se limita a mencionar que "fue enteramente restaurada en el siglo último [...] ha quedado cerrada al culto divino", para a continuación entrar a analizar la capilla de Santa Catalina, en palabras del autor: "muy digna del examen de los viajeros".
Y es que esta iglesia sí cuenta con una excepción a su falta de mérito artístico: la dicha capilla de Santa Catalina, hacia la que todos los autores se deshacen en elogios por su enorme calidad artística. Sin embargo, se trata de una capilla privada que no forma parte de la zona visitable de la iglesia, por lo que nos limitaremos a mencionar su existencia.
La Iglesia del Salvador, un verdadero rompecabezas
- Historia y valor arqueológico de la iglesia del Salvador
- La pilastra visigoda del Salvador
- Entre la leyenda y la realidad: la reina Berenguela y la conversión en 1159
- El lugar de bautismo de Juana la Loca: una hipótesis reciente
- La iglesia del Salvador en la literatura: el Lazarillo de Tormes
- La iglesia del Salvador en los siglos XIX y XX
Historia y valor arqueológico de la iglesia del Salvador
La iglesia del Salvador, hasta el día de hoy, sigue transmitiendo una impresión de sobriedad y aparente falta de interés. No obstante, si deseamos apreciar plenamente su valor, es fundamental observar con detenimiento los detalles que suelen pasar desapercibidos y sobre todo debemos atender a su valor como documento histórico y arqueológico.
Para comprender su historia con más detalle, es necesario remontarse a la caída del reino visigodo de Toledo en el año 711 tras la derrota del último rey visigodo, Rodrigo. Pocos meses después, las tropas de Táriq ibn Ziyad tomaron una Toledo prácticamente despoblada, iniciando así un período de dominio islámico que se prolongaría durante cuatro siglos.
Hasta el día de hoy es imposible imaginar cómo era el Toledo que encontraron los árabes. Podemos sospechar que estaba conformado por edificios romanos que aún seguían en pie con reparaciones y por pobres edificaciones visigodas construidas con materiales romanos reaprovechados. Las primeras décadas de gobierno musulmán no se debieron realizar grandes cambios en el urbanismo de la ciudad, pero a medida que se consolide el nuevo poder emiral, se irán creando nuevas edificaciones. En este lugar situado entre la medina islámica y el barrio judío, debía existir por entonces un solar vacío, o quizás ocupado por una construcción de poca entidad. Por ello, a finales del siglo VIII se comenzó a construir una mezquita, cuyo nombre desconocemos, en este mismo lugar.

Ahora bien, a pesar de que la tradición historiográfica siempre ha asegurado que la iglesia del Salvador fue una antigua mezquita, no existieron pruebas materiales de ello hasta que a finales del siglo XIX apareció una lápida conmemorativa con una inscripción en árabe en la capilla de Santa Catalina. A pesar de que, como ya mencionamos, esta capilla no es visitable, la lápida es visible a través de la verja cerrada que separa la nave de la iglesia de dicha capilla. Varios autores han interpretado la inscripción de diferentes maneras, cada uno con sus propias ligeras variantes. Sin embargo, el consenso general es que la inscripción conmemora una renovación o ampliación de la mezquita que tuvo lugar en el año 1041.
Esta mezquita fue sometida a una ampliación durante el período taifa, es decir, en el siglo XI, cuando Toledo se convirtió en la capital de un reino musulmán floreciente bajo la dinastía de los Banu Di-l-Nun. De hecho, la ampliación de las mezquitas de Toledo fue una constante en este momento, pues en el siglo XI el aumento de población de la ciudad fue considerable.
El descubrimiento de la lápida conmemorativa en la capilla de Santa Catalina no es el único que apoyaba la hipótesis de que el Salvador fue originalmente una mezquita convertida en iglesia. En los años 50 del siglo XX se produjo una restauración que conllevó la eliminación de los revestimientos que hasta entonces habían cubierto los muros exteriores del edificio. A consecuencia de esto aparecieron una serie de vestigios materiales que formaban parte de la edificación primitiva, entre los que debemos destacar la torre y la arquería del interior.
La torre, originalmente un alminar de fundación islámica que pertenecía a una antigua mezquita, fue modificada tras la conversión del edificio en iglesia. Durante esta transformación, se añadieron revestimientos y un remate de ladrillo de estilo barroco, adaptándola así como campanario. Desde el exterior, es evidente el uso de materiales reutilizados en su construcción, como sillares romanos y decoración escultórica visigoda. La torre ha sido objeto de excavaciones arqueológicas, las cuales, basándose en su disposición y tipología constructiva, la datan entre finales del siglo VIII y principios del siglo IX. Por tanto, la torre de la iglesia del Salvador es la edificación más antigua que aún se conserva en pie en la ciudad de Toledo.
La pilastra visigoda del Salvador

En la década de 1950, al retirar el revestimiento de la arquería que separa la nave central de la nave de la epístola en el interior de la iglesia, se descubrieron una serie de vestigios. La arquería, tal como se puede observar hoy, es el resultado de la reforma realizada en 1950 tras este hallazgo, y algunas partes incluso fueron reconstruidas.
La arquería está compuesta por siete soportes: seis de ellos son columnas romanas reutilizadas, con capiteles romanos y visigodos de gran interés arqueológico. Sin embargo, es el séptimo soporte, un pilar visigodo, el que más destaca por su valor arqueológico y artístico. Es de hecho uno de los elementos más importantes de toda la iglesia.
La reutilización de elementos visigodos en la construcción de iglesias toledanas, algunas de las cuales fueron antiguas mezquitas, es un rasgo común en la ciudad de Toledo. Esto se evidencia en la iglesia de Santa Justa y Rufina, la antigua de San Ginés - actualmente Cuevas de Hércules - así como en las iglesias de San Nicolás, Santa Eulalia, San Vicente y Santo Tomé, entre otras. Son muchos los ejemplos. De hecho, se podría decir que el Toledo visigodo fue desmontado y sus partes están dispersas por todo el casco histórico. El caso más representativo de la reutilización de elementos visigodos es la iglesia del Salvador, en la que se pueden ver decenas de elementos reaprovechados.
Destaca sin duda esta famosa pilastra de mármol, que fue descrita con detalle por el arqueólogo alemán Helmut Schlunk en La pilastra de San Salvador de Toledo.
La pilastra muestra cuatro escenas del Nuevo Testamento representadas en su frente. Todas las escenas están realizadas con el mismo esquema simple desde un punto de vista iconográfico. Cada escena tiene dos figuras enfrentadas, con Cristo siempre en una escala mayor. Las escenas están relacionadas con milagros de Cristo, reflejando un especial interés en escenas de curación y resurrección, elementos centrales de la narrativa cristiana.
Las similitudes iconográficas con otras representaciones paleocristianas y bizantinas indican una mezcla de influencias occidentales y orientales. Sin embargo, en este caso, debemos destacar un hecho muy llamativo y es que los rostros de los personajes fueron borrados debido al aniconismo característico del culto musulmán, que se opone a cualquier representación figurativa.
Tradicionalmente, se ha fechado esta obra alrededor de finales del siglo VI o principios del VII, posiblemente inspirada en un sepulcro paleocristiano. A continuación, describimos con más detalle las escenas y sus características:
- La Curación del Ciego: un ciego emerge de una puerta de la ciudad, simbolizada por un arco. A la derecha, Cristo se presenta de frente, extendiendo su mano derecha hacia la cabeza del ciego en un gesto de curación. El ciego, ligeramente inclinado y sosteniendo un bastón, extiende su mano derecha hacia Cristo. Este acto destaca el milagro, a través del gesto curativo de Cristo y la postura suplicante del ciego.
- La Resurrección de Lázaro: Cristo, situado a la izquierda y con una vestidura larga y manto, extiende su mano derecha hacia el sepulcro de Lázaro, representado como un edículo con escalones. Lázaro, vendado como una momia, emerge del sepulcro. La escena incluye un olivo, simbolizando vida y renacimiento.
- Cristo y la Samaritana: un pozo central divide la composición. A la izquierda, la Samaritana, con una larga túnica, extiende su mano hacia el pozo. Cristo, sentado a la derecha en un montículo, gira hacia la izquierda pero muestra su rostro frontalmente. Aunque las cabezas están destruidas, los gestos sugieren una conversación activa: la Samaritana interactúa con el pozo y Cristo levanta ligeramente su mano derecha, indicando que está hablando.
- La Curación de la Hemorroísa: se puede observar la puerta de una ciudad con tres arcos semicirculares sobre la figura arrodillada de la hemorroísa, quien toca la vestidura de Cristo. Cristo, ubicado a la derecha y de pie en una posición frontal, extiende su mano hacia la mujer, simbolizando el acto de sanación. La hemorroísa, envuelta en un largo manto, se muestra en un gesto de desesperación y esperanza, tocando la vestidura de Cristo con su mano derecha y sosteniendo su cabeza con la izquierda.
A modo de conclusión de este epígrafe, se puede afirmar que la pilastra de San Salvador de Toledo destaca como uno de los escasos ejemplos conservados de arte figurativo visigodo, ofreciendo una mirada excepcional a la estética y espiritualidad de un periodo y lugar concretos en la historia del arte. Su singularidad no solo radica en la meticulosa ejecución de las escenas del Nuevo Testamento. También en cómo estas figuras esculpidas sirven como un puente cultural entre las tradiciones artísticas orientales y occidentales.
Por todo lo mencionado, queremos resaltar que, tanto si ya hemos adquirido la pulsera turística como si somos apasionados de la historia del reino visigodo de Toledo, la visita a la iglesia del Salvador es absolutamente recomendable, especialmente para admirar esta magnífica pilastra. Cabe mencionar además que existe una réplica de esta pieza en el Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda una visita que también recomendamos encarecidamente, ya que permite apreciar la pilastra en su contexto, junto a otras destacadas obras escultóricas visigodas.
Entre la leyenda y la realidad: la reina Berenguela y la conversión en 1159
En 1085 tuvo lugar la conquista cristiana de Toledo por parte del rey Alfonso VI de León. La ciudad se rindió tras acordar una serie de capitulaciones. Entre ellas, destacaba el compromiso de permitir el culto islámico y respetar las mezquitas, promesa que el rey Alfonso aceptó, consciente de que sin ello la rendición no habría sido tan fácil. Sin embargo, apenas un año después, el monarca cambió de parecer y ordenó consagrar la mezquita aljama, la principal de la ciudad, al culto cristiano. Este edificio es el que hoy alberga la Catedral de Toledo.
El relato más cercano en el tiempo lo escribió cerca de treinta años después de los hechos el poeta e historiador andalusí Ibn Bassām. Afirmó que el rey Alfonso mandó expulsar a todos los musulmanes de la mezquita y destruir el muro de la quibla, es decir, el que determina la dirección de La Meca. Sin embargo, un siglo y medio después de los hechos el arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada reelaboró el relato. En su obra De rebus Hispaniae afirmó que dicha conversión se produjo por iniciativa del arzobispo Bernardo de Sedirac que, llevado por la influencia de la reina Constanza de Borgoña y estando el rey ausente de la ciudad, mandó consagrar la mezquita aljama al culto cristiano sin el consentimiento del monarca. Es más, de acuerdo con esta tradición al recibir el rey la noticia se irritó de tal manera que decidió regresar a Toledo de inmediato para castigar al arzobispo y a su esposa. El rey fue interceptado por el alfaquí Abu Walid como representante de la comunidad islámica, quien evitó el castigo y confirmó de buena gana la consagración al culto cristiano de la mezquita aljama. Se dice que como agradecimiento por haber evitado el levantamiento de la población musulmana fue colocada una representación del alfaquí Abu Walid en el pilar de la epístola de la capilla mayor de la catedral de Toledo.
Este relato, que atribuye a la esposa de un monarca la decisión de transformar una antigua mezquita en iglesia cristiana, no es único. Según una leyenda que ha sido recogida por numerosos autores toledanos, desde Francisco de Pisa hasta Sixto Ramón Parro, y que continúa siendo replicada en innumerables blogs y medios de prensa, como en este ejemplo, la conversión de la antigua mezquita en la iglesia del Salvador ocurrió en 1159 de manera providencial.
Así pues, la tradición asegura que en una ocasión la reina doña Berenguela de Barcelona, esposa del rey Alfonso VII, salió a dar un paseo por las calles de Toledo cuando inesperadamente una tormenta comenzó a descargar con fuerza, mientras truenos y relámpagos hacían estremecer a los toledanos. Según cuentan, el pánico se apoderó de la reina y de sus acompañantes, que corrieron a refugiarse en el primer lugar que encontraron, resultando ser una mezquita. En el interior, la reina se encomendó a Dios e hizo promesa de restaurar el culto cristiano en esa mezquita si cesaba la tormenta. Por intercesión del Altísimo - o quizás a causa de la meteorología - la tempestad cesó de inmediato, por lo que haciendo valer su promesa doña Berenguela convenció al rey Alfonso de que mandara consagrar aquella mezquita al culto cristiano con la advocación del Salvador.
Ya sabemos que las leyendas son solamente eso, leyendas. Aún así, resulta incomprensible que se tomase como protagonista de los hechos a una mujer que falleció diez años antes, en 1149. Con el fin de remediar esta incoherencia algunas publicaciones han optado recientemente por adelantar la fecha de la conversión al 1145, como es el caso de la propia página web del monumento que es hasta el momento presente la principal fuente de información disponible en la red.
Es cuanto menos curioso comprobar que la página web del monumento lo presenta como un hecho verídico: "los historiadores de la ciudad recogen la tradición medieval que explica que hacia el año 1145, una tremenda tormenta sorprendió a la reina Doña Berenguela de Barcelona". Por alguna razón se les ha olvidado mencionar que solo se trata de una leyenda y que además se ha manipulado la fecha para incrementar la coherencia del relato, dándonos gato por liebre, o lo que en este asunto respecta: leyenda por hecho probado. La fecha de 1145 no es recogida por historiador alguno y cuenta con una clara ventaja respecto a la de 1159: que la reina todavía vivía, condición fundamental para salir a pasear. Sin embargo, el 1145 cuenta con un poderoso argumento en su contra: los anales toledanos.
Los Anales Toledanos son una serie de tres cronologías recopiladas por autores anónimos que abarcan la historia del reino de Toledo desde el nacimiento de Jesucristo hasta el año 1303. En su artículo Del mudejarismo de los Anales Toledanos segundos, el profesor de la Universidad de Salamanca Felipe Maíllo Salgado destaca que estos anales “son piezas importantes de la historiografía medieval hispánica, tanto por la abundancia de noticias, aunque sean breves, como por estar todas rigurosamente fechadas; de ahí su gran utilidad para los historiadores.” Este reconocimiento académico subraya la relevancia y veracidad de los Anales Toledanos. Además, en 1767, el padre Enrique Flórez reunió los tres anales en un solo volumen, el cual puede consultarse libremente en línea aquí.
Si deseamos poner a prueba la precisión cronológica de los anales toledanos solo tenemos que escoger el acontecimiento que gustemos y buscar la fecha del mismo en nuestro buscador favorito. De esta manera podremos observar que los anales toledanos no se equivocan. Estos documentos recogen el hecho de la consagración de la iglesia del Salvador en el año 1159 de la siguiente manera: "Prisieron Christianos la Eglesia de S.Salvador de Moros en dia de S. Juan Bautista".
Al fin y al cabo puede parecer que no reviste importancia alguna si la iglesia fue consagrada en 1145 o en 1159. ¿Qué importa?, se debe preguntar más de uno. Para nosotros es relevante porque descarta de inmediato la participación de reina alguna en la consagración. Evidentemente, descarta también la posibilidad de cualquier intervención divina. Esto puede parecer de perogrullo, pero conviene destacarlo. Como hemos visto la página web del monumento da a entender que no es leyenda, sino hecho. Por último, debemos poner de relieve el hecho de que un par de años arriba o abajo cambian por completo el relato de los hechos.
El rey Alfonso VII murió en 1157, por lo que si confiamos en la fecha dada por los Anales Toledanos, la consagración de la iglesia del Salvador ocurrió fuera de su reinado. Al rey Alfonso le sucedió en el trono de Castilla su hijo Sancho III, llamado el Deseado, que murió solamente un año después, en 1158. La temprana muerte de este rey podría ser la verdadera razón por la que se consagró esta antigua mezquita, y no por causa de una tormenta. Y es que en ese mismo año de 1158 accedía al trono uno de los más célebres monarcas del medievo hispánico, Alfonso VIII de Castilla. El problema es que contaba con tan solo tres años de edad, por lo que aguardaba una larga regencia hasta la mayoría de edad del monarca. Mientras tanto y más que por promesa de una reina puede que se explique por un debilitamiento de la autoridad de la monarquía castellana, de la que dependían las minorías religiosas para que se respetasen sus lugares de culto.
Sea como fuere, la que había sido hasta entonces la mezquita aljama tras la consagración de la anterior aljama en catedral, se convertirá en una iglesia. En opinión de los arqueólogos Julián García e Isabelle Corral en su artículo La segunda Al-Yami de Tulaytula: la mezquita de El Salvador, la advocación de San Salvador vendría a reforzar esta idea, ya que, junto con la advocación de Santa María, eran las que recibían las mezquitas aljamas.

El lugar de bautismo de Juana la Loca: una hipótesis reciente
Como habrás notado, no somos de los que aceptan las cosas sin cuestionarlas. Después de todo, si un guía turístico no es creíble, ¿qué le queda? Por lo tanto, volvemos a la carga y retomamos la tarea de cuestionar lo que todos dan por cierto.
En este caso, cuestionamos la afirmación de que la iglesia del Salvador fue el lugar de bautismo de la reina doña Juana de Castilla, también conocida como "la Loca". Comenzaremos con la conclusión: no hay ninguna prueba documental que respalde este hecho. Podríamos dejarlo aquí, pero vamos a profundizar para esclarecer este asunto.
No obstante, como es bien sabido, la carga de la prueba debe recaer en quien hace una afirmación. Hasta la fecha, nadie ha presentado una sola prueba sobre el lugar de bautismo de doña Juana. Y no son pocos los que lo afirman. Empezando por la propia página web del monumento que al mencionar la capilla de Santa Catalina asegura que “en ella fue bautizada la infanta Juana de Castilla, nacida en las proximidades de la plaza”. Curiosamente, la capilla de Santa Catalina se comenzó a construir años después del nacimiento de doña Juana, por lo que si es cierto que fue bautizada en esta iglesia debió ser, como mínimo, en otra capilla.
Son numerosos también los medios de prensa que recogen esta creencia como La Tribuna de Toledo , ABC Toledo y Encastillalamancha . Y esto son solamente unos pocos ejemplos. Por lo tanto, a la vista del consenso generalizado se podría pensar que se trata de un hecho comprobado.
Pues bien, cuando acudimos a los grandes referentes de la historia local como Sixto Ramón Parro, Amador de los Ríos o el Vizconde de Palazuelos descubrimos que estos no parecían conocer que la iglesia del Salvador fuese el lugar de bautismo de Juana de Castilla. Ninguno de ellos lo menciona. Más recientemente, tampoco lo menciona Julio Porres en su obra enciclopédica Historia de las calles de Toledo, al tiempo que sí destaca que la iglesia del Salvador fue el lugar del bautismo de Francisco de Rojas Zorrilla. La profesora Clara Delgado tampoco parecía conocer este hecho en 1991, cuando escribió el capítulo sobre la iglesia del Salvador en la obra colectiva Arquitecturas de Toledo. El estudio de Clara Delgado es el más completo sobre la historia de esta iglesia hasta la fecha. Y es más, por si no ha quedado lo suficientemente claro, la profesora Balbina Martínez Caviró afirmó que “nada sabemos del lugar donde Juana la Loca recibió las aguas bautismales.”. Recordar que esta profesora, aunque fallecida en 2019, sigue siendo toda una eminencia en la historia de Toledo. Pronunció tal afirmación en su discurso de ingreso en la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía titulado Las casas principales de los Silva, en Toledo, en 2005. Por todo lo anteriormente expuesto, parece que el lugar de bautismo de Juana es un descubrimiento realizado de manera reciente, pero ¿por quién y de qué manera se ha efectuado dicho descubrimiento?
Si profundizamos en las búsquedas en internet, el resultado más antiguo que menciona el lugar de bautismo de Juana se remonta al año 2005. En ese entonces, el portal Leyendas de Toledo publicó que habían recibido un correo electrónico de una novelista argentina llamada Yolanda Scheuber. En ese correo, Scheuber confesaba: “Después de once largos años de ardua investigación, y sin conseguir ningún dato de aquella fecha en que la infanta Juana de Trastámara recibiera los óleos bautismales, agradeceré infinitamente a quien pueda documentar fecha tan memorable.”
La novelista, en un intento desesperado, buscaba ayuda por si alguien pudiera revelar una información que hasta entonces permanecía oculta. No sabemos si alguien se puso en contacto privado con ella para indicarle en qué documento se menciona que Juana fue bautizada en el Salvador, pero lo dudamos. Por lo tanto, la autora probablemente se vio obligada a formular la hipótesis de que, si la princesa nació en la casa de los condes de Cifuentes, ésta habría sido bautizada en la iglesia más cercana, la del Salvador.
Es comprensible que una autora de novela histórica intente llenar los vacíos que ha dejado la historia. Esto es lógico dentro del género. Estamos seguros de que, en su amplia obra, como Catalina de Habsburgo: reina de Portugal, María de Habsburgo: reina de Hungría y Bohemia, Isabel de Habsburgo: reina de Dinamarca o Leonor de Habsburgo: reina consorte de Portugal y de Francia, Scheuber habrá cubierto otros grandes vacíos historiográficos. Después de todo, no todo se sabe en la historia y es labor del novelista imaginar cómo pudieron ocurrir los hechos.
A la luz de todo lo expuesto, y ante la absoluta falta de referencias por parte de otros autores reconocidos e historiadores toledanos, concluimos trazando nuestra propia hipótesis: el origen de la creencia de que Juana I de Castilla fue bautizada en la iglesia del Salvador proviene de Yolanda Scheuber.
La iglesia del Salvador en la literatura: el Lazarillo de Tormes
Aunque se trata de una obra literaria y, por lo tanto, de una ficción, es destacable la referencia que el autor del Lazarillo de Tormes hace a la iglesia del Salvador. Aún más sorprendente es cómo, en tan pocas palabras, logra sugerir tantas cosas. Hasta el punto de que hoy en día sigue siendo un misterio a quién se refiere cuando menciona al arcipreste del Salvador. Al final de esta obra anónima, Lázaro relata que, años después de llegar a Toledo, había alcanzado “la cumbre de toda buena fortuna”, recibiendo de su amo, el arcipreste, “todo favor y ayuda”. El protagonista vivía junto a su esposa en una casa contigua a la del arcipreste; su esposa había sido criada de este último, lo que insinúa una relación amorosa entre ambos, siendo el clérigo quien sostenía económicamente a la pareja.
Es curioso que el autor eligiera un título eclesiástico inexistente, ya que Toledo no formaba parte de un arciprestazgo, por lo que el “arcipreste del Salvador” jamás existió. O, tal vez, sí.
La identidad del arcipreste fue descubierta por la profesora Carmen Vaquero, quien lo explica en su artículo “Una posible clave para el Lazarillo de Tormes: Bernardino de Alcaraz, ¿el Arcipreste de San Salvador?”. Tras la lectura de esta investigación, queda este asunto bastante esclarecido, pues la teoría parece lo suficientemente probada.
Así pues, es muy probable que el autor del Lazarillo aludiera a una persona real sin mencionarla explícitamente. A pesar de ello, en su tiempo, todos sabrían a quién se estaba refiriendo: Bernardino de Alcaraz. Un clérigo toledano perteneciente a una de las familias más influyentes de la ciudad. Su padre, Fernán Álvarez de Toledo, secretario de los Reyes Católicos, intentó conseguirle el arciprestazgo de la iglesia del Salvador. No en Toledo, sino en Requena, al recibir la noticia de una supuesta vacante por fallecimiento. Sin embargo, cuando el criado enviado por el secretario llegó a Requena, comprobó que el arcipreste seguía vivo y gozaba de buena salud. Este malentendido, sin duda, llegó a los oídos de los toledanos, quienes, en tono de burla, comenzaron a llamar a Bernardino el “arcipreste del Salvador”.
La iglesia del Salvador en los siglos XIX y XX
La iglesia del Salvador debió contar con más ornamentación e interés artístico en el pasado. Sin embargo, todos los autores que han tratado sobre esta iglesia aseguran que sufrió un incendio en 1822 y que por ello la primitiva iglesia, que había sido completamente reformada en el siglo XVIII, debió ser reconstruida casi por completo. Otros autores aseguran que el incendio tuvo lugar en 1823. En este caso, la mejor manera de averiguar qué ocurrió y cuándo lo hizo es el memorial de Felipe Sierra, denominado Noticias de Toledo entre 1801 y 1844, editado por Rafael del Cerro y publicado por el Ayuntamiento de Toledo en 2007.
De acuerdo con las notas recogidas por el citado Felipe Sierra, el incendio de la iglesia del Salvador tuvo lugar un 9 de enero de 1822 de la siguiente manera:
"Hubo un fuego terrible en la parroquia de San Salvador de esta ciudad de resultas de haber dado un viático a las ocho de la noche; pues habiendo metido en un cajón de la sacristía (según costumbre) las hachas sin duda al tiempo de cerrarle con el aire se prendieron los pabilos de algunas hachas que no estaban bien apagadas, se ardieron algunas, se prendió el cajón de la sacristía y empezó a arder toda la pieza [...] se dio parte y por pronto que se quiso acudir no se pudo evitar el fuego que corrió toda la Iglesia, no quedando más que las paredes".
Nos gustaría destacar las últimas palabras: "no quedando más que las paredes". Esto sugiere hasta qué punto la actual iglesia del Salvador ha sido reconstruida. A partir de esto, podemos afirmar que la iglesia fue edificada a mediados del siglo XIX, con los escasos recursos económicos propios de aquella época.
Poco después, como relata Sixto Ramón Parro en su obra Toledo en la mano publicada en 1857, “fue suprimida esta parroquia, con la que de años atras venia incorporada la antigua de San Antolin, como ya hemos dicho antes, y ambas quedaron embebidas en la feligresia de la de San Pedro, habiendo sido cerrada la iglesia del Salvador hasta hace poco tiempo que se ha restituido al culto en clase de filial o ayuda de su matriz, sirviendo sus campanas, de que esta carece, para entierros y otros menesteres parroquiales.” Clara Delgado escribió en 1991 que “esta situación se ha mantenido hasta la actualidad”. Es decir, la iglesia no estaba desacralizada pero permanecía cerrada buena parte del tiempo, pues desde el siglo XIX ya no era una parroquia. Sin embargo, esta situación cambió recientemente, pues en 2009, tras la restauración que siguió a las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo por el Consorcio de Toledo, el culto diario regresó a la iglesia del Salvador. Como se menciona en su propia página web, la iglesia está dedicada desde entonces a la forma extraordinaria del rito romano, que popularmente es conocida como “misa en latín”.
Y tú, ¿ya la conoces?





